Después de incontables y metafóricos dolores de corazón.
Ahora me siento bien.
Más que los libros, las letras o mis amistades, ha sido la música la que ha servido de bálsamo para las heridas que aquél muchacho dejó en mí.
Y nuevamente me gusta sonreír, estar sola, bailar en calzones por cada rincón de mi alcoba y pasear (alegre en bicicleta) por las coloniales calles de Morelia.
Ahora me siento bien.
Más que los libros, las letras o mis amistades, ha sido la música la que ha servido de bálsamo para las heridas que aquél muchacho dejó en mí.
Y nuevamente me gusta sonreír, estar sola, bailar en calzones por cada rincón de mi alcoba y pasear (alegre en bicicleta) por las coloniales calles de Morelia.
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